viernes, 20 de mayo de 2011

COMERCIALES

Comerciales hay muchos, algunos pretenden impregnarse en la mente de sus consumidores con el tema del verano, la canción del momento, el sentimiento nacional, la identificación.

Pero hoy mientras atendía lo que mi profesor intentaba explicarnos, me di cuenta que existen comerciales que nos invitan a pensar, no solo en el producto o la marca, nos invitan a pensar en lo que hacemos con nuestras vidas, lo que buscamos, lo que soñamos, lo que somos y lo que seremos, y es así como llegue a un comercial del banco Interbank que hablaba de ahorrar momentos. Si, momentos.

La frase estuvo rondando en mi cabeza durante horas, y me pregunte a mí misma, ¿Ahorramos momentos? El comercial obviamente aludía a los ahorros que uno pone en el banco al dinero que conservamos pensando en planes a futuro, soñando con grandes casas, carros, ropa, viajes, etc.

Pero en realidad la frase repercutió en mí de una manera diferente, me hizo pensar en cuantas veces nos ahorramos momentos, y no me refiero al dinero.

Quiero hablarles hoy, de lo que para mí significa ahorrarse un momento, de lo que para mí significa el hecho de perder un segundo de felicidad, de lo que significa para mí no darnos cuenta de lo que tenemos por el hecho de ir demasiado rápido en la vida.

Cuántas veces hemos intentado frenar una discusión haciendo cosas que no pensábamos hacer o diciendo cosas que en realidad no creemos intentando excusarnos con la ya popular frase “quiero ahorrarme problemas”. Pero, en realidad ¿son problemas los que nos ahorramos? La respuesta a esta interrogante, en mi opinión, es un frio y rotundo “NO”, no nos estamos ahorrando un problema estamos desperdiciando un momento, un momento en el que debemos mostrar nuestro punto de vista, un momento en el que debemos determinar quiénes somos, un momento en el que debemos decidir de qué lado estar, un momento en el que debemos ser quienes somos, sin importar lo que pueda pasar. Es por esto, que muchas veces sin darnos cuenta caemos en el frío vacio de no saber quiénes somos, de no encontrarnos a nosotros mismos, y es que, debemos saber que solo de los errores se aprende, que solo las soluciones que encontremos a nuestros problemas nos harán crecer, que solo aquellos pequeños detalles incómodos de la vida son los que hoy nos definen como personas. Los problemas siempre tendrán una solución, las discusiones una explicación, y terminaran, en algún momento, siendo parte del pasado, pero con una repercusión importante en nuestro futuro.

Al salir de un problema, al encontrar una solución, al saber lo que luchaste para llegar a donde estas una sonrisa se dibujara en tu cara, una señal de alegría, una palmada sobre el hombro, un “estoy orgulloso de ti” inundara tus oídos y lo único que sabrás y confirmaras es que por no ahorrar un momento, por no ir por la salida fácil, por no huir, hoy eres feliz, te conoces, sabes quién eres.

No nos permitamos ahorrar momentos, no dejemos que nuestra vida nos gane la carrera, hay solo una cosa que no podemos evitar y es la muerte. No desperdicies momentos, no corras de tus errores, no saltes la línea, disfruta de ellos, disfruta de las personas a tu alrededor, de tus momentos. No ahorres para después soñar con lo que no tuviste, consérvalos, guárdalos, disfrútalos al 100% porque el día de mañana, en una hora, en un minuto, en un segundo, puede que no tenas la oportunidad de “usar tus ahorros”, la vida es una sola, nuestros sueños son, NUESTROS, salgamos a gastar momentos, a buscarlos, a lucharlos, salgamos a vivir sin miedo.