Hoy te volví a ver, con esa sonrisa mágica que solo tú puedes poner, esa sonrisa que hace que mis rodillas tiemblen. Era un sueño, lo sé, porque apareció aquella cebra morada que me hace reír cada noche mientras sueño con arcoíris y mariposas. El cielo era de un azul turquesa tan claro y brillante que pensé que nada podría salir mal. La brisa recorría cada centímetro de mi cara y hacia que mi pelo flotara en aquella mañana eterna. La luz del sol penetraba directamente en mis ojos y hacia que los mechones rubios de mi cabeza resplandecieran. Al otro lado del parque, estabas tú, de pie, indescifrable como siempre, y aunque quise acercarme para verte un poco más de cerca fue ella la que lo consiguió. Una mujer tan hermosa que parecía irreal, con una sonrisa tan perfecta que podría deslumbrar a cualquiera, con los cabellos largos y rizados de un vibrante color negro ébano y una piel tan suave y blanca que no dudo podría haber sido de porcelana.
Analice mi sueño y pensé ¿por qué estarías en él?, ¿por qué estaría ella si no se quién es?,¿ por qué al verte con alguien nuevo no me decepcione? y descubrí que estabas ahí, parado, para darme alas, para dejarme volar, para no sentirme insegura si un día las cosas salen mal, estabas ahí para enseñarme cual es el nuevo camino que debo tomar, para decirme a que lugar debo llegar, para no perderme nunca más.
Y pensé para mí una vez más ¿Qué tiene de bueno la mortalidad?, esta pregunta estuvo en mi mente el resto del día, como si hubiera sido una frase conocida dentro de mi cabeza, como si no fuera parte de este nuevo mágico día, y aunque no encontré respuesta a tan determinante acertijo mire al cielo y pedí un deseo, un deseo libre, tan libre como el viento.
Hoy me doy cuenta que por más lejos que estemos, estamos cerca y que aunque nos veamos seguiremos pretendiendo que solo somos dos extraños más en un mundo de caras conocidas, que somos solo dos personas más en caminos diferentes, pero que cuando nos necesitemos, no nos encontraremos en la vida, nos veremos en sueños, en mañanas eternas de sol resplandeciente, aunque sea ella la que este a tu lado.

No hay comentarios:
Publicar un comentario