Y de repente, un día su corazón dejo de latir,
Sus manos dejaron de temblar,
Su cuerpo palideció, se entumeció.
Y de repente, el mundo se detuvo,
El viento dejo de soplar,
El sol de brillar,
Los pájaros de volar, sonrió.
Y de repente al otro lado del camino la encontró,
Lo encontró,
Se encontraron.
Y de repente, callo, la estrella más brillante de aquella noche,
Callo.
La luna más grande, brillo,
La noche más oscura se aclaro.
Y de repente, aquella sonrisa apreció,
Aquella mano la tomo,
Fueron esos brazos los que la abrazaron.
Y de repente, no tuvo miedo,
No tuvo angustias,
Vivió sus sueños.
Salgamos a buscar, lunas, estrellas, sonrisas, sueños, risas, amigos y gente que valga la pena, vayamos a encontrar lo que nos hace falta, saltemos de felicidad, regalemos flores, riamos a carcajadas.
Busquemos noches oscuras y estrelladas, duendes con magia, tréboles, arcoíris y ollas de oro.
Saquemos nuestro niño interno, juguemos, seamos libres, riamos.
Volvamos a ser lo que nos daba miedo ser, lo que nos asustaba enseñar, lo que llevamos dentro.
Juguemos a ser grandes, pero dejemos de jugar cuando creamos que lo somos.
Vivamos esta vida, porque de repente algún día, sin advertencias, llegara aquella muerte silenciosa, y de repente nuestro corazón dejara de latir.
Sonríe, que la vida es hermosa, una vez mas vivámosla
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